miércoles, 9 de abril de 2008

LA PERVERSIÓN COMO ESTRUCTURA. Jose Luis González-Fernández

José Luis González Fernández (1)
Conferencia de apoyo a los alumnos de la UAM

Como he señalado en otros lugares, si pudiéramos marcar una característica esencial de cada una de las estructura psíquicas, hablaríamos de la fantasía la que corresponde a una, las Neurosis, y el delirio en la otra, las psicosis, y ¿habrá una determinación  para la perversión?. El acto perverso.

Para comenzar a hablar de la perversión, es recomendable tener presente la lectura de  “Tres ensayos para una teoría sexual” (suelo recomendar también para iniciar el estudio de esta estructura, el texto freudiano sobre el fetichismo).  Pero cuidado, hay que leerlo bien y completo, suele ocurrir que por no hacerlo, se concluya que para Freud, la perversión esté comprendida dentro de toda actividad de orden sexual que no esté destinado a la reproducción, particularmente homosexualidad, bestialismo, etc, o pensar que el fetichismo, sadismo, masoquismo, son exclusivos de esta estructura.  Dejemos que sea la sociedad y lo coloquial quienes manejen esta idea, pero no los estudiosos especializados.

Basta recordar y señalar que de mantener la premisa de lo reproductivo como la sexualidad "normal", correríamos el riesgo de tener que conceder razón al hecho de que un beso que no llegue a derivar en una relación sexual es perversión, lo mismo que las caricias, juegos eróticos, etc., es decir todas aquellas situaciones referidas a lo sexual o erótico que no estén destinadas a la reproducción en sí (incluiríamos la lectura de literatura erótica. por ejemplo). 

Para no confundirnos, y para no quedarnos en meras descripciones, habremos de considerar que aún siendo el acto perverso loo que determina esta estructura como lo dijimos mas arriba, este va acompañado siempre del  goce perverso, un goce que previene en ultima instancia de la satisfacción de haber confirmado que para este individuo, la castración, auqnue una amenaza constante, puede ser burlada y hacer que se remita al imaginario de mantenerse como falo. Como veremos más adelante, ésto constituye el eje central del problema. En este sentido, habría que considerar, además de la denegación-renegacion de la castración, otros  mecanismos asociados, a saber, una negación implícita y la escisión del yo.

LA DENEGACIÓN: El proceso negación-fantasía-renegación-fantasma

Dentro de la evolución sexual infantil, el niño transita por diversas situaciones que irán conformando lo que podemos definir como etapas del desarrollo(2) libidinal. A partir de la no-diferenciación del yo en la diada madre-niño, la propia diferenciación de ese yo, las fases oral, anal, fálica y luego genital, el niño irá conformando, en su experiencia, su propio carácter y rasgos que en la sexualidad adulta serán determinantes. Desde la perspectiva freudiana, es a partir de la fase fálica donde ocurre un fenómeno importante para el tema que nos ocupa, el cual consiste en las repercusiones derivadas en dicha fase de la observación manifiesta de la diferenciación sexual anatómica,  Las viejas amenazas de castración que provenían de sus mayores como “déjate ahí, se te va a caer”, “le voy a decir a tu papa o al doctor para que te lo quite”, “déjate ahí niña o serás una cualquiera”, etc., adquieren ahora un significado concreto. El niño considerará las amenazas como reales, factibles de cumplirse, la niña considerará primero que ella no se ha desarrollado y posteriormente todo el peso culpígeno que emana de la sociedad caerá como lápida sobre sus espaldas, situación agravada que deberá ser resuelta en asumir una castración simbólica separándola al mismo tiempo de todos los valores morales de una sociedad andrógina y androgénica.

Es así que, frente a las amenazas, el primer encuentro del niño con lo que habitualmente debería conducirlo a admitir la diferencia “natural” de los sexos, le provoca un rechazo, una negación de la castración. Prefiere una fantasía: todos los seres humanos tienen un pene, la mujer también, pero esa fantasía sólo está allí para atemperar el riesgo de ser castrado por un otro, es decir, sufrir, por parte de la autoridad representada por la figura del padre, la pérdida del pene.        Primero será pues la Negación, luego la fantasía, y finalmente la renegación o denegación, y el fantasma.

La denegación o renegación, se distingue de la negación porque no se manifiesta en un discurso patente, no lo hace en la palabra, no es algo reprimido que por hacerse negar pueda aparecer en la conciencia, sino que  les una evocación de una negación primera que habría seguido a una visión traumática, la de la diferencia sexual anatómica, pero que adquiere un sentido de des-autorización, de una des-estimación de la castración, lo cual a diferencia de la negación en la que es "borrada", la amenaza de castración queda presente pero des-acreditada.

Frente a la percepción de la diferenciación anatómica en esta etapa, esa negación primera se traduce en el horror a la castración representada en lo femenino - ese estigma indeleble del que habla Freud -  e implica  una reactivación angustiante que desemboca por desplazamiento en la creación del objeto fetiche.   

Es el juego de la mujer castrada-no castrada, la premisa fundamental quedarla entonces a través de la afirmación de que" la mujer no ha sido castrada por él", es decir, aceptando la existencia de la castración pero negándola en la mujer. Ello se deriva de  dos fórmulas propuestas por Freud que se enlazan dialécticamente: sí, la mujer tiene pene (por lo tanto no ha sido castrada); y, la mujer ha sido castrada por el padre por lo tanto no tiene pene.

Resumiendo. La operación implica una primera negación en el momento del trauma (la visión del sexo femenino). y un rechazo que conforma la denegación que hace que, en el plano "lógico", cotidiano, el perverso no negará la diferencia de los sexos; pero será consciente de un cierto “horror” hacia el sexo de la mujer, al menos por la subordinación de la relación sexual al fetiche. Lo que Freud plantea es que la represión en el fetichismo es del orden del horror hacia la castración, y con el retorno de lo reprimido, surge la aversión al sexo femenino. Represión del recuerdo mismo y da las circunstancias del trauma visual, que provoca la persistencia, el retorno del elemento visual desplazado al fetiche.

La denegación es una negación implícita, que se manifiesta más a nivel de actos que de palabras. O bien, como una fe que se da sin examen previo, que permanece ligada a la percepción y a las representaciones, antes que a la verbalización.

LA ESCISIÓN DEL YO

En el fetichista. hay una correspondencia entre el problema fundamental de la castración, la diferencia de los sexos y un placer sexual bien delimitado que converge en el fetiche. (En el juego de la seducción y del amor, la histérica sucumbe, pero sin placer, el perverso, pese a todo, lo rodea).

El perverso, en el acto mismo, hace una manifestación visible de lo invisible, el acontecimiento por excelencia del único sexo que existe para él, y escenifica con su pareja el juego de evitación de la castración por parte de un tercero imaginario o presente, donde ese único sexo será el Falo.

La escisión del Yo, en el sentido de la perversión, interviene cuando el sujeto aborda una falta insuperable, y cuando la identifica con el misterio suscitado por la diferencia de los sexos.

LA CASTRACIÓN: EL DOLOR

Cuando hablamos estructuralmente de que el perverso es producto de dos generaciones, nos referimos al hecho de una función materna que no logra separar para sí el resultado de la ecuación derivada de su proceso edípico: Pene=hijo. El niño, será el falo perdido de la madre, para él, la posibilidad de la castración será entonces, equivalente a la muerte misma. 

Cualquiera que sea la satisfacción obtenida por el perverso, el dolor es duradero. La angustia de una castración que puede volverse tan intolerable que la muerte pueda ser deseada. El lugar doloroso donde el sujeto se pone bajo el índice de que la muerte tiene que ver con el corte. 

El perverso se enfrenta más a la situación existencial de desamparo, disposición que además de contribuir a su desgracia. lo lleva a la aprehensión de las diferencias, cortes, escisiones que lo llevan al narcisismo. Gracias a la renegación aplicada sobre un tema preciso central, la escisión del yo perverso sería pues, como una evocación, una reproducción organizada, un mecanismo testigo de las divisiones del sujeto, puesto que este corte es transformado y puesto en imagen, visualizado y objetivado con el fetiche. Fetiche que traza una frontera con lo desconocido y la falta.

El objeto fetiche sirve de escondite, es un velo que deja suponer y deja ver a través de su prosaísmo, velo ante todo colocado sobre un cuerpo.

LA LEY

En el acto perverso, la constante será la transgresión, la transgresión simbólica de una ley que hace peligrar la propia existencia del sujeto como tal, la castración que conlleva a la propia muerte. La ley del padre, la que le confirma que el falo no es propiedad suya, que es un sujeto tachado por la castración, deberá ser anulada. 

La teatralidad en el acto, la presencia de terceros, el dolor, infringirlo, etc, ponen en escena a la Ley y a su representante, cuyo resultado final, siempre deberá de ser superar el peligro. El perverso goza, pero lo hace en tanto se sabe no mortal, no castrado, a manera de una defensa vital.

Ahí estará el goce, en la parcialidad de las pulsiones. Para el perverso, la satisfacción genital es lo de menos, lo importante será transgredir una ley de muerte. Por eso, cuandpo al principio de este trabajo señalabamos que un beso no era perversión en sí, debemos de recordar que en él, la transgresión y lucha contra una ley no está en juego.

Discusión y preguntas

Notas
(1) Profesor Titular de la carrera de psicología UAM-X.
(2) La idea de desarrollo o incluso de evolución, hablan de una teoría genetista y determinista que Freud nunca abandonó.

2 comentarios:

cynthia dijo...

Hola
Este artículo me pareció de lo más interesante no sólo por el discurso sino porque será bastante útil para mi trabajo..
Además tu definición de la negación me aclaró más este concepto..
Este artículo va directo a mi bibliografia:)

DANTE dijo...

Interesante el articulo prof, muy buenos temas e su blog.

En fin, nos vemos en clases, seeya